Los pasos en la evolución de la Alimentación I

Según J. L. Arsuaga, en la historia de la humanidad han tenido lugar dos acontecimientos importantes, referidos a su forma de alimentarse. El primero marca el origen del ser humano, en el cual se incorpora en mayor cantidad, productos de origen animal a la dieta y el segundo es la capacidad de producir alimentos a través de la agricultura y la ganadería, denominado Revolución Neolítica.  Lo que nos hizo inteligentes fue, introducir la dieta carnívora de forma constante en nuestra alimentación, con mayor facilidad de asimilación, sin tener que poseer un grande y poderoso aparato digestivo. Los humanos fueron capaces de pasar de de una dieta herbívora y frugívora a la carnívora,  provocando un ahorro en el aparato digestivo, para invertirlo en neuronas cerebrales, como muestran los estudios de Aillo y Séller. También se modificó  el aparato masticador, la forma de los dientes, que se fueron haciendo más finos, la utilización mayor de las manos así como las herramientas para cortar alimentos, a diferencia de otros animales carnívoros  que lo realizan con sus potentes mandíbulas y afilados incisivos.

Para saber y conocer la evolución en la dieta desde los primeros antepasados de los homínidos, hacemos una breve descripción de los distintos tipos de alimentación:

Las especies de  Australopitecos fueron diversos y numerosos, su dieta se basaba en hojas, frutos, tubérculos, raíces, invertebrados y vertebrados de pequeño tamaño. Se alimentaban de opciones blandas y ricas en hidratos de carbono, similares a lo que consumen hoy los chimpancés y gorilas. Sus huesos y dientes nos permiten saber que poseían una dieta omnívora de hace más de tres millones de años; se atestigua a través de la forma y el desgaste de sus dientes, como el funcionamiento de sus mandíbulas y estructuras craneales para la masticación. Se adaptaban a la alimentación según los recursos disponibles en los que se encontraban,  como ocurre con los chimpancés, gorilas y papiones. Los estudios de los isótopos del carbono obtenidos de sus restos óseos nos indican que consumían habitualmente vegetales y frutas jugosas. Algunas evidencias, sugieren que algunas de estas especies podrían haber consumido carne. Algunos de los ejemplos son los restos que han aparecido de la especie de Australopithecus gardhi, que han aparecido asociados a  huesos de herbívoros que presentaban en su superficie marcas de corte realizadas con lascas de piedra; otra especie de Australopitechus se le atribuyó también el uso de herramientas y consumo de carne, pero una buena parte de la comunidad científica ha recibido estas interpretaciones con escepticismo.

Hace 2,6 millones de años el clima cambió haciéndose más frío y árido. En África, los bosques se transformaron en paisajes abiertos y donde había sabanas con árboles desaparecieron dando lugar a zonas más despejadas. Todo ello provocó que los recursos alimentarios cambiaran de forma brusca. Las plantas de regiones semiáridas o regiones donde existe al menos una aridez estacional, son muy diferentes de la vegetación de los ambientes más húmedos donde vivían los Australopitechus. La vegetación que se extendió por el este y sur de África, se adaptó para ahorrar agua y resistir a la sequía, originando hojas coriáceas, cubiertas de ceras de difícil digestión, espinas en los tallos, la ausencia de frutos suculentos y aparición de tubérculos en los que las plantas acumulan agua y nutrientes para resistir la época desfavorable. Como consecuencia al cambio ambiental surgieron los Parántropos, especie muy robusta con un cerebro similar a los Australopitechus, pero con un aparato masticador muy potente. Su mandíbula era muy alta, grande y robusta, asociada a una  musculatura muy fuerte. Los pómulos se ensancharon, para permitir que tras ellos se ubicasen unos músculos temporales poderosos que se insertaban en una cresta sagital, que en algunos casos estaba muy desarrollada. Los dientes se modificaron: se redujeron los incisivos y los molares y premolares se ensancharon creando una superficie para triturar el alimento. Las adaptaciones permitieron a los Parántropos procesar nuevos alimentos que encontraban en su entorno. Tenían una alimentación basada en frutos secos, semillas, rizomas carnosos y raíces, adaptadas a la aridez que podían triturar antes de su ingestión ayudando a la digestión de los alimentos. El modo de vida vegetariana no exigía un mayor desarrollo de las capacidades intelectuales del que ya tenían, por lo que su cerebro no estuvo sometido a ninguna presión evolutiva para aumentar su tamaño.

Los primeros Homo consumieron carne y grasa se basaron en una estrategia oportunista en la cual aprovechaban cualquier recurso que le ofreciese el entorno, implicando versatilidad en el comportamiento y capacidad de improvisación, lo que requiere una mayor inteligencia. El género Homo aparece y se caracteriza por el aumento del tamaño cerebral, mayor que Australopitechus. El Homo Habilis llegó a tener aproximadamente 700 centímetros cúbicos de capacidad craneana, el aumento de capacidad cerebral necesita mayor energía para mantenerlo en actividad,consumía un 15% de energía requerida para mantener el metabolismo estando en reposo; en cambio los Australopitechus y Parántropos utilizan una energía similar al de los chimpancés.  Un cerebro más grande no se limita a la cantidad de energía, también necesita de alimentos de calidad para su desarrollo. Algunos ácidos grasos que necesita el cerebro para sus funciones neuronales se encuentran en frutos secos o en la grasa de origen animal, ésta última  más abundante y continua , constituyendo una gran fuente de energía.

La aparición del genero Homo supuso un trabajo mayor en su supervivencia por convivir en un ambiente más hostil. La grasa necesaria tenía que ser obtenida cazando mamíferos o aprovechando la carroña de animales cazados. Los homínidos cambiaron su dieta de ser vegetariana por una dieta con más contenido en proteínas y grasas de origen animal, iniciando el proceso de lograr una inteligencia mayor entre los primates. El cerebro más grande supuso una ventaja evolutiva, desarrollando nuevos comportamientos y estrategias para obtener y aprovechar los nuevos alimentos. La aparición de la tecnología lítica del Modo 1  se caracteriza por la producción de herramientas con filo, capaces de golpear y romper huesos aumentó el acceso a la carne de las carcasas animales y la médula de sus huesos fue más fácil, posibilitando  los homínidos accediesen a más contenido calórico y más fáciles de asimilar que los de origen animal. El cambio de dieta supuso el cambio en el sistema digestivo, que no necesitaban un tubo digestivo tan largo porque el componente vegetal de su dieta era menor. La energía y proteínas que se hubieran destinado a desarrollar un tubo digestivo largo se emplearon en otros órganos como el cerebro.

CANIBALISMO PRÁCTICA PECULIAR DIFUNDIDA

El canibalismo es un comportamiento documentado en muchos animales, practicado por casi todas las especies que consumen carne, y en primates como chimpancés u orangutanes. La evidencia más antigua de canibalismo de homínidos está documentada en la Sierra de Atapuerta con el Homo Antecessor, pero que se ha producido en otros homos como Neanderthalensis y Sapiens y en culturas  presentes en nuestros días.

En el yacimiento de Trinchera Elefante de la Sierra de Atapuerca hay evidencias de que hace más de un millón de años se practicó este comportamiento. En el nivel TD6 de la Gran Dolina está mejor documentado el canibalismo, donde los restos hallados  de nueve individuos de la especie Homo Antecessor fueron consumidos por otros humanos y posteriormente abandonados mezclados con los de otros animales también consumidos y con utensilios líticos que utilizaron para procesar los cadáveres. Hay varias hipótesis de este comportamiento como que los individuos fueron muertos y consumidos por los propios componentes de sus grupo pudiendo suceder de forma esporádica y por situación de extrema necesidad (canibalismo de supervivencia); otra posibilidad es que los individuos comidos y sus consumidores no pertenecieran al mismo grupo dando lugar a un comportamiento más habitual. Sabemos que hay diferentes tipos de canibalismo en función de su significado o de las causas que lo motivaron tales como: 

  • Canibalismo ritual o simbólico: sociedades o culturas que lo han practicado como parte de sus ritos religiosos o culturales y el consumo de carne no tiene un fin nutricional, sino que tiene un carácter de poder o de experiencia trascendental. Se ha producido entre polinesios o aztecas.
  • Canibalismo de supervivencia: situaciones extremas cualquier persona puede tener este tipo de comportamientos, por una situación de hambruna extrema. No implica haber matado al individuo que va a ser consumido. Uno de los ejemplos más cercanos es el que se vivió en la "Tragedia de los Andes"
  • Canibalismo Nutricional: algunos animales ven en sus congéneres un recurso alimenticio más. La placentofagia (consumo inmediato de la placenta tras el parto), es practicada por muchos mamíferos y humanos.

UNA DIETA MÁS VARIADA

La evolución humana supuso que la dieta se ha ido haciendo cada vez más variada, por la incorporación de nuevos nutrientes y con unos sistemas técnicos más complejos. El conjunto supuso el desarrollo de  nuevas estrategias de subsistencia adaptadas al ecosistema que se habita. El estudio de las microestrías en los dientes nos permiten saber el tipo de alimentación que consumían los homínidos, posiblemente los vegetales fueran la principal fuente de calcio, relacionado con el gran espesor que tenían en los huesos. Los dientes nos aportan información sobre otros comportamientos de las poblaciones, como la evidencia del uso de finas ramitas para la higiene dental y también hay evidencias claras de la consumo de carne regularmente.

LA DIETA DE LOS NEANDERTALES

Los Neandertalese habitaron regiones frías y hostiles en Europa central, climas benignos en el Mediterráneo y el Próximo Oriente. Para sobrevivir en ambientes tan diferentes su dieta tuvo que adaptarse a los recursos disponibles en cada región. En las regiones frías la carne era el recurso básico, complementado con vegetales que estuvieron disponibles. En las regiones del Mediterráneo se explotaban recursos marinos como diferentes invertebrados, tortugas, etc. Según los datos isotópicos analizados sobre los restos de colágeno conservado en los esqueletos de Neandertales indican que las poblaciones obtenían la mayor parte de las proteínas de su dieta de la caza de los grandes herbívoros; presentan isótopos similares a los que tienen los grandes predadores carnívoros como hiena, lobo o león.

Los Neandertales tenían unos grandes cerebros con un cuerpo imponente y robusto. El esqueleto, músculos y tejidos eran una máquina de gran potencia humana. Tenían una gran capacidad para encontrar alimentos y gran actividad física diaria. Los cuerpos de los Neandertales tenían unas condiciones metabólicas importantes, ya que se  ha estimado que mantener y mover un cuerpo de ese volumen supondría gastar del orden de 3.000 a 5.000 kcal para una mujer y entre 4.000 a 6.000 kcal para un hombre, por ello es necesario un aporte de nutrientes muy elevada para contrarrestar el gasto metabólico. El gran cerebro Neandertal implicaba unas capacidades cognitivas superiores a las de los homínidos anteriores, relacionado directamente  con una mayor complejidad cultural y tecnológica. Sabemos que los Neandertales utilizaron el empleo de fuego de forma cotidiana proporcionando mejoras en la tecnología y en actividades sociales. En la alimentación el fuego aumentó la digestibilidad de los alimentos e hizo comestibles algunos que hasta el momento no podían consumirse, permitiendo así un mejor aprovechamiento de sus nutrientes.

AVES, PECES Y MOLUSCOS

Uno de los mayores éxitos evolutivos del Homo Sapiens ha sido la variedad en la dieta, las poblaciones de finales del Pleistoceno como cazadores recolectores del Paleolítico Superior, que conocían su entorno y entendían los ciclos naturales del entorno, animales y plantas; por ello el Homo Sapiens desarrolló formas para su supervivencia. Los útiles de los cazadores paleolíticos se enriqueció con nuevas herramientas, armas y proyectiles en piedra, hueso, asta o marfil que obtenían de las presas (tecnología de Modo 4) dio lugar a un tipo de caza de larga distancia con el abatimiento de presas de gran tamaño asegurando una muerte más rápida del animal y la obtención de la pieza en menor tiempo.

Aparecen nuevos instrumentos relacionados con la pesca fluvial, como arpones de hueso y de anzuelos, que evidencia el consumo de recursos acuáticos de forma habitual. En el Paleolítico Superior, se observan las diferentes adaptaciones del consumo de recursos locales, cazando animales de montaña, llanura o recursos marinos. El despiece de las piezas obtenidas muestran el gran conocimiento de las presas y de sus partes más ricas y sabrosas, que también se aprecia en los grabados y la pintura de las cuevas a lo largo del paleolítico. Se aprecian técnicas de conservación a partir del Homo Sapiens como la desecación y deshidratación de la carne, congelación, ahumado, preparación de mezclas de carne, sangre, carne en polvo, mezclas de grasa, fermentación e incluso almacenes en las rutas de migración.

A comienzos del Holoceno, muchos paisajes cambiaron. Hace 16.000 años tuvo lugar el deshielo y el clima fue haciéndose más templado y húmedo.  Las nuevas poblaciones humanas siguieron en los mismos territorios y manteniendo el mismo tipo de dieta que las comunidades precedentes. Los grupos productores del Holoceno incorporaron nuevos alimentos en sus dietas a la vez que mantuvieron los recursos tradicionales. La domesticación de plantas y animales supuso una gran revolución en la dieta, ya que se dispuso de mayor cantidad de alimentos. En el Próximo Oriente hace 10.000 años se comienza a recolectar de manera selectiva la cebada y trigos silvestres, seleccionando y guardando semillas para volver a plantar y producir. Mil años después se seleccionaban granos de mijo y sorgo en el Africa sahariana, maiz, frijoles, calabaza, tomate y pimiento en Mesoamérica y en el área Andina y mijo y arroz en China y el Indostán. A la vez muchos animales como cerdos, caballos, llamas u ovejas se criaban en los poblados para su máximo aprovechamiento. Se mantuvo la caza de animales salvajes como forma complementaria de aprovisionamiento, al igual que la pesca y la recolección de frutos y otros vegetales no sembrados.  Aparecieron nuevos productos alimentarios como el pan, vino, cerveza o queso, que posiblemente se produjo de forma accidental al observar como fermentaban espontáneamente los excedentes acumulados de granos, frutos y leche.

La producción de alimentos ocasionó que las poblaciones humanas se concentraran en ciertos lugares, creándose grupos ligados a recursos estables, provocando el origen de la sedentarización, dando lugar a   relaciones sociales basados en el poder y control de territorios de forma individual o familiar. Todo ello permitió un crecimiento demográfico, enfrentamientos por el control de alimentos y diferencias en el acceso a éstos y la aparición de enfermedades carenciales (avitaminosis, escorbuto, beriberi o pelagra) y hambrunas en los periodos de escasez. En la última etapa del viaje evolutivo los humanos hemos transformado una necesidad biológica, nutrirnos, en un arte: la Gastronomía. Hemos incorporado todo tipo de alimentos a nuestra dieta.  Los humanos actuales tenemos, como probablemente nuestros ancestros, determinados tabúes alimenticios asociados a las costumbres sociales y religiosas, como es el consumo de carne en cuaresma, la prohibición total del consumo de ciertos animales en las religiones judía o musulmana. Otro ejemplo puede ser que alimentos que son consumidos por culturas sean repulsivos para otras. La comida no sirve solo para saciar el hambre, sino que muchos alimentos tienen propiedades medicinales como plantas que se utilizan en forma de infusiones, emplastos o ungüentos, o ingiriendo ciertas partes de plantas. También se utilizan determinados alimentos en cosmética. Finalmente existe un uso simbólico de ciertos alimentos que han sido incorporados a los rituales religiosos de ciertas culturas como el pan y el vino.

El Neolítico supuso la primera revolución tecnológica relacionada con la alimentación, en la actualidad vivimos en una nueva revolución tecnológica a través de la Biotecnología. Las nuevas técnicas permiten alterar la composición de los mismos para mejorar sus cualidades nutricionales o para hacerlos más apetitosos. Pese al éxito biológico de nuestra especie, los humanos estamos pagando un precio por las características anatómicas y fisiológicas que hemos adquirido en nuestra evolución. Los beneficios y perjuicios de ciertos alimentos sobre el organismo ya son conocidos desde hace mucho tiempo, cuando ajustamos nuestra dieta a nuestra biología y cultura. Las enfermedades carenciales asociadas a la escasez de alimentos o la malnutrición, o en la actualidad se viven enfermedades por la sobrealimentación y al exceso. Otras patologías de carácter genético y/o ambiental se añaden a los desequilibrios que sufrimos los humanos como la intolerancia a la lactosa, enfermedad celíaca, obesidad, síndrome metabólico, diabetes, etc. que dan lugar a desajustes en la evolución de nuestro organismo y los nuevos cambios nutricionales. Nuestro mundo tecnológico e industrializado ha contribuido a acelerar muchas enfermedades crónicas o degenerativas.

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